La oracion.
En Efesios 6:17–18, el apóstol Pablo nos dice:
Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
Otras versiones:
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
Efesios 6:17-18 RVR1960
Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.
Efesios 6:17-18 NTV
Que la salvación los proteja como un casco, y que los defienda la palabra de Dios, que es la espada del Espíritu Santo. No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.
Efesios 6:17-18 TLA
Hoy prestemos especial atención a la frase “Orad en todo tiempo con toda oración” (Efesios 6:18).
Aqui Pablo nos esta dando a entender que hay diferentes tipos de oracion, Ahora bien, quizás esté pensando: “La oración es oración. ¿Para qué volverse tan técnico?” Y sí, hay bastante verdad en eso ya que la oración en los términos más sencillos es hablar con Dios, y eso es algo que cualquiera puede hacer. Sin embargo, afirmar que “todas las oraciones son oraciones” es lo mismo que afirmar que “todos los deportes son deportes”. En cierto sentido es verdad, pero uno no puede jugar un tipo de deporte con las reglas que gobiernan un tipo distinto de deporte.
La oración de entrega
Marcos 14:32, 35–36 nos ayuda comprender este tipo de oración:
Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: —Sentaos aquí, entre tanto que yo oro…. Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuera posible, pasara de él aquella hora. Y decía: “¡Abba, Padre!, todas las cosas son posibles para ti. Aparta de mí esta copa; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”.
Aquí encontramos a Jesús entregándose y consagrándose a la voluntad del Padre. Está en agonía, está afligido. Está en vísperas de Su crucifixión. Y Jesús está diciendo: “Señor, si podemos redimir a la humanidad de alguna otra manera, Dios, por favor. Sin embargo, tu voluntad es lo que importa. Así que me consagro a Tu Voluntad, Padre”. Esta oración de entrega y consagración es una oración que los creyentes deberían hacer. De hecho, creo que cada cristiano debería orar esta oración de manera general una vez que son salvos. Así como el apóstol Pablo rumbo a Damasco: “¿Señor, qué quieres de mí?” Cristo se entregó a hacer la voluntad del Padre y, aun así, reafirmó esa entrega al orar: “Estoy dispuesto a someterme a Ti”.
Este tipo de oración se encuentra en Marcos 11:22–24:
Respondiendo Jesús, les dijo: —Tened fe en Dios. De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate en el mar”, y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Con la oración de fe, en el momento que uno ora debe creer que ya ha recibido lo que ha pedido. No cuando las circunstancias se vean diferentes, no en algún momento en el futuro, sino cuando se ore. Aqui es donde cambiamos nuestra forma de hablar y de pensar. Cuando estemos orando, creamos que Dios nos escucha y que Él ya ha enviado la respuesta, aunque no lo sienta así. Antes de que nos levantemos de nuestras rodillas, debo creer que los cielos ya han enviado la respuesta.
En 1 Juan 5:14–15 lo dice de la siguiente manera:
Ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
La oración de fe se hace cuando uno conoce y comprende la voluntad de Dios. La Biblia es la revelación de la voluntad de Dios. La oración no llegará más allá de la voluntad de Dios, y la Palabra de Dios nos revela Su voluntad. De manera que oremos la oración de fe según Su voluntad, y podemos estar seguros de que Él oye y que los cielos han enviado la respuesta a su oración.
Se tomo ayuda del estudio 'orando con diferentes tipos de oracion" de la biblia de estudio YouVersion.
La oración es parte fundamental para el acercamiento con nuestro Padre Celestial. Al orar ( dar gracias a Dios y pedir su favor) damos por hecho que El nos escucha y pone manos a la obra para ayudarnos en nuestra necesidad y se contenta porque sabe que creemos que EL hará lo. Mejor para nosotros. Todo es posible si ponemos a Dios delante de todos lo planes que tenemos.
ResponderBorrarAmen ESO es verdad, clamemos a El y El lo hara
Borrar